Antiguamente, cuando alguien tenía que venir a verte te preguntaba cómo se llegaba y tú te esforzabas en dar toda clase de explicaciones para evitar que se perdiese y llegase de la mejor manera posible a tu destino. Ahora esto ya no hace falta, es que ya ni te lo preguntan. Te dicen: "no te preocupes, tengo GPS". Ah! Pues vale, yo pienso, tú mismo...
Y es que yo también tengo un navegador GPS y sé cómo se las gasta. Mi "tonto" y yo tenemos una relación de amor odio desde hace ya bastante tiempo. A veces, es cierto que me ha sacado de algún apuro, pero otras se pone de un pesado en que coja determinada ruta cuando yo insisto en que no quiero. Y por mucho que él diga "recalculando ruta" intenta que vuelva a la ruta inicial que él me había indicado. Que aunque yo siempre le marco que coja la ruta más rápida, a veces me da unas vueltas turísticas que no veas. Unos "caminos de cabras" bucólicos que hace que te preguntes por qué no mirarías en el mapa las carreteras con nombre pavimentadas que tendrías que haber cogido. Porque supongo que los fabricantes de mapas en papel tienen que haber notado en sus ventas el bajón por la extensión del uso de los GPS. Estamos en la era de la tecnología digital. Se acabaron esos mapas de papel enormes que nunca sabes cómo volver a doblar y siempre se acaban rompiendo.
Pero poner toda nuestra confianza en una máquina no siempre sale bien. Muchas veces le cuesta bastante encontrar el satélite GPS, así que tienes que esperar, otras se queda sin batería, otras no tiene los mapas suficientemente bien actualizados y no te indica que cojas las nuevas y maravillosas carreteras, o te indica por sitios que ya no existen... Y una noticia reciente dice que el desgaste de los satélites pondrá en peligro la fiabilidad del GPS en el 2010 debido principalmente a la falta de fondos.
Así que, lo mejor, sigue siendo utilizar el sentido común y salir antes de casa con la ruta más o menos aprendida, y no olvidarse de llevar los tradicionales mapas de papel de toda la vida en el coche, sólo por si acaso. Ah! y lo bonito que es a veces perderse y no saber dónde narices estamos y preguntar a la gente para que nos indique...
el silencio impar de la belleza
Hace 2 horas



