lunes 30 de marzo de 2009

Que me devuelvan mi hora…

Hoy es lunes y encima arrastro una hora menos de sueño, gracias al cambio de hora de la pasada madrugada del sábado al domingo. Horario de verano lo llaman. Sí, lo sé, mi cuerpo se habituará pronto al cambio y, en teoría, disfrutaré de una hora más de sol, ahorraré en energía eléctrica, y blablabla… Además, ayer perdí casi otra hora cambiando todos los relojes de la casa: el de la cocina, el del DVD, el del TDT, el del satélite, los despertadores de las mesitas de noche, los relojes de pulsera, la hora de los móviles, el relojito del coche, la hora de la cámara de fotos, el reloj del microondas y el del horno… Seguro que se me ha olvidado alguno… Suerte que en los ordenadores se cambia solito.

A mí la verdad, me molesta esto de cambiar la hora dos veces al año con la excusa del ahorro energético. ¿Realmente vale la pena? ¿Se ahorra tanto? Porque yo no tengo esa sensación. Me parece que lo que dejo de gastar por un lado lo gasto por otro. Ahora por las tardes tendré una hora más de sol, pero cuando me levanto por las mañanas ahora vuelve a estar oscuro y he de encender la luz…

Total, que ahora habremos de esperar a finales de octubre para que nos devuelvan la dichosa hora que nos quitan, cuando me volverá a dar rabia, porque aunque me devuelvan mi preciada hora y ese día pueda dormir una hora más, al ponernos el horario de invierno sucederá que anochecerá a las 18h y cuando salga del trabajo será completamente de noche…

¿No es un “coñazo” esto del cambio de hora?