sábado 7 de febrero de 2009

¿Por qué nos fascinan los vampiros?

Desde muy pequeña siempre me han gustado los vampiros. Me causaban al mismo tiempo fascinación y miedo. Eran mis películas preferidas de terror. Siempre me ha gustado el terror psicológico, el terror gótico, y los vampiros encajan perfectamente en esta preferencia. Recuerdo que mis padres no me dejaban verlas, porque claro, luego podía tener pesadillas nocturnas y les daba la lata. Pero yo si podía me saltaba esa prohibición. La que más recuerdo de esa época de la infancia es la serie “El misterio de Salem's Lot” (1979), basada en un libro de Stephen King. Sobre todo recuerdo la escena del niño vampiro que golpeaba la ventana para que le dejasen entrar. ¡Qué miedo! Creo que tuve pesadillas con esa escena varias noches. Soñaba que venía a la ventana de mi cuarto.

En general a todos nos fascinan estas criaturas de la noche, lo no muertos. Es unos de los temas más recurrentes en el cine, en la literatura, en los comics… Existen más películas de vampiros que de cualquier otro género.

Pero ¿por qué esa fascinación por el mito vampírico que sentimos los humanos?

Los vampiros siempre han dado mucho juego y el mito del vampiro toca muchos temas que nos interesan. Esa combinación de seducción y temor, sazonada con la inmortalidad y la eterna juventud, es infalible. En general a todos nos fascina lo prohibido, lo peligroso. También nos gusta de ellos que son seres misteriosos, tienen un pasado oscuro, tormentoso. Hablan como en una época pasada y tienen una angustia existencial por su condición de “monstruos”, una mezcla de tristeza y soledad. Son seres sin alma, que sufren, ser un vampiro es un don y una maldición al mismo tiempo. Tienen una fuerza sobrenatural y poderes psíquicos hipnóticos de los que se sirven para seducir a sus víctimas. Nos gusta su tez pálida, muy blanca, o su piel translúcida. Nos atrae que el vampiro no es cómo cualquier otro monstruo, sino que se parece a nosotros. Pero si hay algo que desprenden por encima de todo es erotismo y sensualidad. Los vampiros tienen una gran carga erótica, sobre todo debido a la industria cinematográfica. Gracias a Hollywood, el vampiro ya no es un personaje sólo de terror y el monstruo se convierte en un símbolo sexual. Incluso el asunto de beber sangre tiene connotaciones sexuales. No me diréis que lo de que muerdan preferiblemente en el cuello no es sensual. El vampiro no ataca a las mujeres, las posee. El mordisco de un vampiro es un sustituto del sexo, no es simplemente chupar sangre. Y a las vampiresas normalmente las representan como “femme fatale”, mujeres atractivas con mucho escote, seres repletos de lujuria, con una sexualidad insaciable fuera de control, que contrasta en general con la imagen más controlada y elegante que el cine reserva para los vampiros masculinos. La fascinación que despierta el vampirismo está muy ligada a la sexualidad y el erotismo.

Desde la primera película muda de vampiros, "Nosferatu" de F. W. Murnau de 1922, mucho ha evolucionado la representación que el cine hace de los vampiros. Los vampiros de hoy en día distan mucho de aquellas horribles y terroríficas criaturas que aterrorizaban a los espectadores de hace décadas. Últimamente los vampiros son más humanos, guapos, sensuales y sexys, lo que los hace aún más atractivos. ¿Cómo no recordar a Tom Cruise, Brad Pitt y Antonio Banderas caracterizados de vampiros en “Entrevista con el vampiro”? ¿O el atractivo vampiro que representaba Stephen Dorff en “Blade”?. ¿O la vampiresa sexy y fuerte que representa Kate Beckinsale en “Underworld”?. Han pasado de ser seres temibles a objeto de nuestro deseo. Ya no nos dan tanto miedo.

Y si siempre han estado de moda los vampiros, parece que últimamente aún más debido al éxito de la película “Crepúsculo”, basada en la saga literaria de Stephenie Meyer. En mi opinión “Crepúsculo” es más una película de amor que de vampiros. No me desagradó la historia, pero miedo no da en absoluto, ni una “pizquita”, y eso lo eché en falta. Además, Stephenie Meyer intenta reinventar el mito vampírico y hace que ya no sea necesario que reposen durante la noche, ni que la luz del sol los mate, sino que los hace brillar como diamantes. En general casi nada los mata ni les hace daño: ni estacas en el corazón, ni agua bendita… Además, son todos jóvenes y guapos, visten bien, conducen coches caros deportivos, viven en una enorme y moderna casa con amplios ventanales, son “vegetarianos” (sólo beben sangre de animales)… Por todo esto paso, el vampiro no deja de ser un producto de nuestra imaginación (siempre habrá quien posiblemente no esté de acuerdo con esta afirmación), así que cada autor puede moldearlo a su gusto. Pero lo que no me ha gustado nada es que estos vampiros ¡no tienen colmillos! ¡Con lo sexy que son los colmillos! Inmediatamente cuando pensamos en un vampiro ¿Qué viene a nuestra mente? Pues sus colmillos, claro. Y luego la contención sexual del vampiro protagonista durante toda la película, que además alargan hasta el cuarto libro de la saga. Para historias románticas entre un vampiro y una humana me quedo con la de la serie “True Blood”, basada también en otra saga literaria, esta vez de Charlaine Harris. Aquí el vampiro sí que tiene colmillos y no duda en poseer sexualmente hablando a la humana objeto de su deseo. Por cierto, genial la canción de los créditos iniciales de esta serie “I wanna do bad things with you”.



Por cierto, ¿hay algún vampiro sexy y guapo que esté leyendo esto y quiera convertirme? Aunque pensándolo mejor, con el miedo que tengo a ver sangre, menuda vampiresa estaría yo hecha. Además, como decía la canción de Queen "¿Who wants to live forever?"(¿Quién quiere vivir para siempre?).

martes 3 de febrero de 2009

¿Un hombre y una mujer pueden ser amigos?

Harry: Por supuesto, te darás cuenta de que nunca podremos ser amigos.
Sally: ¿Por qué no?
Harry: Quiero decir, y no es una artimaña de ninguna clase, que los hombres y las mujeres no pueden ser amigos, porque siempre se interpone la parte sexual.
Sally: Estás equivocado, yo tengo muchos amigos varones y para nosotros el sexo no cuenta para nada.
Harry: No es cierto.
Sally: Sí es cierto.
Harry: No es cierto.
Sally: Sí que es cierto.
Harry: Sólo tú crees que es así.
Sally: ¿Insinúas que me acuesto con todos mis amigos sin ni siquiera saberlo?
Harry: No, lo que insinúo es que todos ellos quieren acostarse contigo…
Sally: No es cierto
Harry: Sí es cierto
Sally: No es cierto
Harry: Sí es cierto
Sally: ¿Y tú cómo lo sabes?
Harry: Porque ningún hombre puede ser amigo de una mujer a la que encuentre atractiva, siempre quiere acostarse con ella.
Sally: O sea, que según tú, un hombre sólo puede ser amigo de una mujer sino la encuentra atractiva…
Harry: No, tú también puedes querer acostarte con ellos…
Sally: ¿Y qué pasa cuando no quieren acostarse contigo?
Harry: Eso no importa, porque el sexo siempre está presente, por lo que la amistad se ve condenada y ese es el fin de la historia.
Sally: En tal caso tú y yo no seremos amigos.
Harry: Supongo que no
Sally: Es una lástima, eres la única persona que conozco en Nueva York.

Este diálogo está extraído de la película “Cuando Harry encontró a Sally” del año 1989. Es lo que discuten Harry (Billy Cristal) y Sally (Meg Ryan) durante su viaje a Nueva York. Es una de mis películas preferidas.

¿Qué te parece el tema que plantean? Interesante, ¿verdad?
¿Tú que opinas? ¿Pueden un hombre y una mujer ser buenos amigos? ¿Aunque se encuentren atractivos mutuamente o sólo por una de las partes? ¿Es posible una amistad íntima sin que haya sexo de por medio?

Y ahora me dirás como Sally: “¡Pues claro que sí! – Yo tengo muchos amigos/as (dependiendo seas hombre o mujer)… eso lo demuestra!”. Pero párate a reflexionar un poco más. Tienes pareja o imagínate que la tienes, dejarías que él o ella fuese a consolar a su mejor amigo o amiga (es decir, de sexo opuesto, heterosexuales se entiende)… ¿estarías cómodo/a con esta situación? ¿Tendrías celos de su amigo/a?

¿Puede ser la amistad igual entre un hombre y una mujer que entre dos amigas o amigos (del mismo sexo)? ¿Opinas como Harry o como Sally?