
Decidí hace algún tiempo no dar de comer a ningún troll que pulule por estos lares. Porque le das de comer un poco y quiere más. Un troll tiene un apetito insaciable, así que por mucho que escribas, que le contestes, que intentes razonar con él, no le bastará. El troll siempre cree estar en posesión de la verdad, le encantan los enfrentamientos y quiere tener la última palabra. Llegará incluso al insulto para provocarte y si es preciso te dedicará una entrada.
Para el que no sepa lo que es un troll en Internet le remito a la Wikipedia, o si no poned en Google “no dar de comer al troll”.
Así que “querido” troll, ya me puedes llamar ignorante (¡bendita ignorancia! es la madre de la felicidad), falta de ideas e incluso compararme con Hitler, que viniendo de ti esos insultos me resbalan. Es más, que me insulte cierta gente para mí es un honor. El refranero popular está lleno de sabios consejos: el mejor desprecio es no hacer aprecio; a palabras necias oídos sordos...
El mejor modo de tratar con un troll es ignorarle, aunque a veces nos cueste. Al troll se le ha de dejar morir de hambre.
En el arte de debatir podemos calificar de troll a alguien que no sabe defender su opinión sin respetar las opiniones de los demás diferentes a la suya. Las opiniones son todas subjetivas y condicionadas por experiencias personales, por mucho que digamos "estoy siendo objetivo". Nadie está en posesión de La Verdad. Si para defender tus opiniones tienes que hacer descalificaciones personales o atacar las opiniones de los demás, e incluso llegar al insulto, poco dice de ti y de tus argumentos. Cualquier tipo de opinión es defendible y se puede compartir, pero siempre desde el respeto y la educación.
Debatir es bueno, que algo te haga pensar e intentar adoptar otros puntos de vista, intercambiar opiniones aunque sean contrastadas, reflexionar. Pero no es necesario tener que convencer al otro de que la única opinión válida es la nuestra. Yo respeto que tú tengas otra opinión, pero por favor, no trates de convencerme, yo tampoco lo intentaré contigo.
Las opiniones son como los culos, cada uno tiene el suyo.(Clint Eastwood en Harry el Sucio).
No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo. (Voltaire).
sábado 13 de diciembre de 2008
No se da de comer a los trolls
lunes 8 de diciembre de 2008
¿Single bagger o double bagger?
En un bar que frecuento a veces hay una camarera borde que te atiende con manifiesta desgana y cara de muy pocos amigos. He intentado sonreírle, a ver si se contagia, hablarle muy amablemente… pero nada. Podría pensar que tiene algo contra mí sino fuera porque trata de la misma forma al resto de clientes. Desde luego que una persona así no vale para estar de cara al público… y por desgracia hay bastante gente así en diferentes puestos de trabajo (algunas cajeras de supermercado, por poner otro ejemplo, por suerte no todas). Son gente descontenta con su trabajo y que lo demuestran al personal abiertamente.
Esto siempre me recuerda un artículo que leí hace tiempo en una revista y con el que estoy totalmente de acuerdo: ¿Single bagger o double bagger?.
En los países anglosajones la persona que se encarga en los supermercados de introducir la compra del cliente en bolsas se conoce como el bagger (para el que no lo sepa bag es bolsa en inglés). Para ser bagger no se requiere apenas formación, ni experiencia. Sin embargo, como en cualquier trabajo, puede hacerse de distintas maneras, y dependiendo de la actitud del bagger este será un single o un double bagger.
Los single baggers sólo emplean una bolsa para guardar la mercancía del cliente (de ahí su nombre), no preocupándoles si soportará todo su peso. Introducen la compra en la bolsa completamente al azar, abajo los huevos y los fresones, encima una botella de vino… La definición que podría hacer un single bagger de su trabajo sería: “pongo la compra del cliente en bolsas”. Los singles baggers se sienten víctimas de las circunstancias: se quejan de su miserable sueldo, de la ausencia de pausas durante el trabajo, de que están infravalorados, de sus pobres perspectivas de futuro… Adoptan una actitud negativa hacia su trabajo, hacia sus compañeros, hacia los clientes y hacia todo lo que les rodea. En general adoptan una actitud negativa ante la vida y han decidido no considerar las horas de trabajo como una parte estimulante y valiosa de su vida, evitando asumir compromisos.
Por el contrario, el double bagger se caracteriza porque pone una segunda bolsa (de ahí su nombre, double = doble) bajo la primera, para garantizar así la seguridad de las mercancías. Selecciona y embolsa las compras de forma eficiente y segura y le queda tiempo para sonreír a los clientes y decirles un comentario amable. La definición de su trabajo podría ser: “ayudo a dar una buena imagen de la empresa a los clientes, conservándolos y captando nuevos”. El double bagger comprende que involucrarse en su trabajo tiene su recompensa, trata con clientes satisfechos y recibe el reconocimiento de compañeros y jefes. La motivación no es algo que otro nos pueda dar, se basa en nuestra propia actitud. De esta forma también, eleva su moral y su bienestar, siendo además más optimista de cara al futuro. Por lo general son gente que avanzan en sus trabajos, ya que han decidido considerar las horas de trabajo como una parte estimulante y valiosa de sus vidas.
¿Single bagger o double bagger? ... Be a double bagger = Elige ser un double bagger
jueves 4 de diciembre de 2008
Cuidado con lo que publicas y quién lo ve
Algo que no me gusta de las redes sociales, teniendo en cuenta las pocas que he tenido tiempo y ganas de conocer, en mayor o menor medida, es que por defecto las opciones de privacidad están abiertas al máximo. Es el usuario el que tiene que investigar e ir cerrando su perfil a su conveniencia. Facebook es un claro ejemplo. Esto me parece muy peligroso, sobre todo en usuarios primerizos o menores de edad, que a lo mejor por desconocimiento dejan su perfil totalmente público, abierto a todo el mundo, y no son conscientes quizás hasta qué punto están exponiendo su vida privada, sus fotos, el que todo el mundo se entere de lo que hacen o dejan de hacer.
Tampoco dejo de sorprenderme de la clase de fotos que a veces llega a publicar la gente en este tipo de páginas. Ya son un clásico, por ejemplo, las fotos en actitud provocativa sacadas con el móvil delante del espejo del lavabo, enseñando canalillo y tanga ellas, ellos el torso desnudo y calzoncillo. Muchos de los que publican esta clase de fotos son menores y el acceso a las mismas está al alcance de cualquiera. A raíz del reciente asesinato de la niña de Ripollet, leí sobre la página Fotolog, que al parecer tuvo que ver bastante en la desgracia que después aconteció. Sin entrar en este trágico suceso, que merecería una entrada aparte, me sorprendió poder acceder, sin ni siquiera registrarme, a ver perfiles de adolescentes en que básicamente publican fotos y mensajes tipo móvil. Incluso durante un tiempo estuvieron todavía abiertas las páginas de los asesinos y la de la víctima. Al parecer Fotolog es una de las redes sociales preferidas por los adolescentes. También Netlog hasta no hace mucho mezclaba perfiles de menores con los de adultos. Tanto los menores entraban en páginas de adultos, como al revés. A raíz de las sucesivas quejas de usuarios, y acusaciones sobre supuestos pederastas, han separado mejor el tema y ahora cuando buscas nuevos perfiles te salen de tu rango de edad y no te permiten buscar menores, y supongo que a los menores les debe pasar lo mismo al revés. También hay quien coge fotos tanto de chicas como de chicos de las redes sociales y luego las publican en otras webs con comentarios.
El consejo sería: piensa si estás seguro que quieres publicar esa foto y a quién quieres darle acceso a verla. Una vez que lo hagas y que se muestre por la pantalla del ordenador cualquiera se podrá apropiar de ella y quizás nunca más podrás borrarla. Este consejo serviría para cualquier otro tipo de información confidencial (direcciones, teléfonos, dónde trabajas, etc.).
Os dejo unos vídeos en inglés de la campaña “Think before you post” (Piensa antes de publicar) que pretende concienciarnos, sobre todo a los adolescentes, de los peligros de publicar y compartir según qué información a través de Internet (fotos, vídeos, etc.).
También me hizo gracia esta viñeta sacada del TebeoBlog de Mauro Entrialgo.
lunes 1 de diciembre de 2008
¿Qué harías cada mañana con 86.400 Euros?
¿Qué harías si cada mañana un banco te ingresara 86.400 Euros en tu cuenta?
Juguemos un juego:
Imagina que has ganado un concurso cuyo premio será el siguiente: todas las mañanas, un banco te abrirá una cuenta con 86.400 Euros. Pero como todo juego tiene sus reglas, este tendrá dos:
- La primera es que todo lo que no te has gastado a lo largo del día se te retirará en la noche. El saldo no utilizado se te retirará cuando vayas a dormir. No puedes hacer trampas, no puedes traspasar el dinero a otra cuenta, solo puedes gastarlo. Pero a la mañana siguiente al despertar, el banco te abre otra cuenta con 84.600 Euros para ese nuevo día.
- La segunda regla es que el banco te puede interrumpir el juego sin previo aviso. En cualquier momento puede decirte que se ha acabado, que cancela la cuenta y ya no te abre ninguna más.
¿Qué harías TÚ si te encontraras en esta situación?
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¡Este banco mágico lo tenemos todos y es el tiempo! El cuerno de la abundancia de los segundos que pasan. Todas las mañanas al despertar se nos abonan 86.400 segundos de vida en nuestra cuenta para ese día y cuando nos dormimos por la noche no hay suma y sigue; lo que no se ha vivido durante el día se ha perdido, el ayer acaba de pasar. Todas las mañanas se repite ese prodigio, se nos abonan 86.400 segundos de vida, pero jugamos con esa regla inevitable: el banco puede cancelarnos la cuenta en cualquier momento y sin previo aviso; en cualquier momento la vida se puede acabar.
¿Qué hacemos pues con nuestros 84.600 segundos cotidianos?
El anterior texto está extraído, adaptado y traducido del libro:
Et si c’était vrai…(Ojalá fuera cierto), primera novela del escritor francés Marc Levy, publicada en el año 2000 por primera vez.
La conclusión la sabemos todos, aunque a veces no la apliquemos: ¡Aprovechemos todos los segundos que nos faltan!. Nuestro paso por esta vida es efímero, la existencia es frágil, la línea entre la vida y la muerte es fina. A la muerte no se la invita, se presenta sin avisar. La felicidad es fugaz y hay que saborear la intensidad del momento presente.
Como dice el libro
Hier est passé, demain n’existe pas encore, c’est aujourd’hui qui compte, c’est le présent., que traducido quiere decir:
El ayer es pasado, el mañana todavía no existe, es el hoy lo que cuenta, el momento presente.
Como curiosidad os diré, que cuando leí el libro me acordé de que había visto un anuncio que se basaba en esta idea de la novela, pero no recordaba cuál. Lo busqué en Youtube y lo encontré:
A lo mejor recordáis haberlo visto por la televisión. En lugar de 84.600 segundos el anuncio dicen 1440 minutos, que es lo mismo.
El escrito, además de ser adaptado a la publicidad también circuló hace un tiempo por Internet en una de esas famosas cadenas de e-mails de marketing viral. ¿El anuncio se inspiraría en el libro o en Internet?



