sábado 13 de diciembre de 2008

No se da de comer a los trolls


Decidí hace algún tiempo no dar de comer a ningún troll que pulule por estos lares. Porque le das de comer un poco y quiere más. Un troll tiene un apetito insaciable, así que por mucho que escribas, que le contestes, que intentes razonar con él, no le bastará. El troll siempre cree estar en posesión de la verdad, le encantan los enfrentamientos y quiere tener la última palabra. Llegará incluso al insulto para provocarte y si es preciso te dedicará una entrada.

Para el que no sepa lo que es un troll en Internet le remito a la Wikipedia, o si no poned en Google “no dar de comer al troll”.

Así que “querido” troll, ya me puedes llamar ignorante (¡bendita ignorancia! es la madre de la felicidad), falta de ideas e incluso compararme con Hitler, que viniendo de ti esos insultos me resbalan. Es más, que me insulte cierta gente para mí es un honor. El refranero popular está lleno de sabios consejos: el mejor desprecio es no hacer aprecio; a palabras necias oídos sordos...

El mejor modo de tratar con un troll es ignorarle, aunque a veces nos cueste. Al troll se le ha de dejar morir de hambre.

En el arte de debatir podemos calificar de troll a alguien que no sabe defender su opinión sin respetar las opiniones de los demás diferentes a la suya. Las opiniones son todas subjetivas y condicionadas por experiencias personales, por mucho que digamos "estoy siendo objetivo". Nadie está en posesión de La Verdad. Si para defender tus opiniones tienes que hacer descalificaciones personales o atacar las opiniones de los demás, e incluso llegar al insulto, poco dice de ti y de tus argumentos. Cualquier tipo de opinión es defendible y se puede compartir, pero siempre desde el respeto y la educación.

Debatir es bueno, que algo te haga pensar e intentar adoptar otros puntos de vista, intercambiar opiniones aunque sean contrastadas, reflexionar. Pero no es necesario tener que convencer al otro de que la única opinión válida es la nuestra. Yo respeto que tú tengas otra opinión, pero por favor, no trates de convencerme, yo tampoco lo intentaré contigo.

Las opiniones son como los culos, cada uno tiene el suyo.(Clint Eastwood en Harry el Sucio).

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo. (Voltaire).

1 comentarios:

xavier dijo...

Muy bueno!

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Recuerda: Todos podemos tener una opinión diferente, siéntete libre de expresar la tuya, pero siempre con respeto y educación.

Curconet