Domingo 23 de noviembre, 7:45 h de la mañana. Suena el despertador. Media hora para prepararse. Tenemos aproximadamente una hora y media hasta la Fageda d’en Jordà, en la zona volcánica de la Garrotxa. Hoy toca sesión de fotos. No queremos llegar muy tarde, a ser posible antes de que lo hagan la mayoría de domingueros. Por eso prefiero los sábados, hay menos gente en la montaña. Además, para hacer fotos las mejores horas son antes del mediodía, o al atardecer claro. Sabemos cómo llegar en coche, pero aún así decidimos llevarnos el Tomtom, que resulta ser una buena idea ya que nos descubre un atajo que no conocíamos y que nos ahorra mucho camino. Es una carretera con curvas, pero se conduce bien, ya que vamos solos. Guardo la esperanza de que haya poca gente, pero cuando llegamos al parking ya está casi todo lleno. ¿De dónde habrán salido? Claro, no habrán cogido nuestro atajo. Nos dicen que si queremos montarnos en unos carromatos que están a punto de salir y dan una vuelta por la Fageda, son 6 Euros por persona. Ni hablar, hemos venido a caminar y a sacar fotos. Empieza la caminata, hay gente, pero se puede ir bastante bien. Llegamos a la conclusión de que teníamos que haber venido antes, por el mes de octubre, en que nos habríamos encontrado los colores del otoño en su máximo contraste y esplendor. Ahora, la mayoría de árboles ya han perdido sus hojas, que están por el suelo formando un manto marrón claro. Aún así me gusta, conseguimos sacar alguna buena foto. Conforme avanza la mañana el bosque se llena de gente. Familias enteras con bebés, niños, los papás, los abuelos, el perro… ¡Qué agobio! Esto ya parecen las Ramblas de Barcelona. Sólo faltan las estatuas vivientes. Nos fijamos que todo el mundo va con cámara de fotos. Hay familias en que cada miembro tiene la suya propia, hasta el niño pequeño, menos el perro. Nos encontramos los del lado oscuro (los de Nikon). También nos encontramos varios individuos con aspecto de chinos que van con grandes bolsas buscando y cogiendo algo del bosque, pero cuando ven que les miras se esconden…¡Qué sospechosos! ¡No me dan buena pinta! Les enfoco con el “tele” desde la distancia, pero no consigo descubrir que es lo que cogen, me he quedado con la intriga.
Decidimos cambiar de escenario. Vamos a visitar el volcán del Croscat, el más grande de la península ibérica. Su visita es interesante, ya que antiguamente había una explotación minera y lo han reconstruido, pero el trozo que le falta permite ver las diferentes capas de la erupción del volcán. No hay tanta gente y se está más tranquilo. Decidimos hacer una alto y comer nuestros bocadillos. Nos interrumpe un grupo de jóvenes y me piden que les saque una foto. Ya me he acostumbrado a preguntar siempre qué es lo que quieren que saque, para que no haya malentendidos y no me la hagan repetir, porque muchos no ven cómo yo la escena y los hay que lo quieren todo: quieren salir de cuerpo entero, pero el monumento o punto de interés también completo… si les sacas muy de cerca no les gusta, así que quedan fotos estilo ¿dónde está Wally? En fin… Éste grupo me pide que les saque una foto de espaldas al objetivo, mostrándome sus “hermosos” traseros y con la vista del volcán, según ellos es una foto artística… si ellos lo dicen no lo voy a discutir. Prosigo con mi bocadillo. Luego toca nueva sesión de fotos. Parecería que estamos en Marte si no fuese por esas vayas de aspecto oxidado que lo delimitan casi todo y las indicaciones.
Para finalizar el día de regreso a casa paramos en el bonito pueblo de Santa Pau, últimas fotos. Entrada en una tienda de productos típicos. Miramos qué valen las famosas “mongetes de Santa Pau”. ¡14 Euros el Kilo! ¡Demasiado para unas alubias blancas y encima pequeñitas! Decidimos tomar un café en el bar del al lado, curiosamente vende las mismas mongetes pero a 8 Euros el Kg. ¡Qué listo el de la tienda típica! Vuelta a casa. Son las 17 horas pero como ya atardece da la sensación que es mucho más tarde. ¡Qué rollo de invierno! Sigo pensando qué buscarían los chinos en la montaña. Tanta incertidumbre no sé si me va a dejar dormir…
el silencio impar de la belleza
Hace 2 horas




2 comentarios:
Pero... compraste o no las mongetes de Santa Pau?? En cuanto sepas algo de los chinos, me lo cuentas.
Del resto del día he tomado buena nota tras morir de nevidia y revivir con la belleza de los lugares y las imágenes. Ahora sólo necesito buscar unas fechas para poder ir yo; sólo eso. Fácil, no??
Sí que las compré, pero en el bar, que eran mucho más baratas! Y de los chinos no he descubierto nada, me da a mí que me voy a quedar con la intriga...
Hay lugares preciosos que merecen la pena ser visitados, éste es uno de ellos, aunque por tu tierra también tenéis muchos.
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