viernes 23 de mayo de 2008

Los “freegan”, boicot a la sociedad de consumo

El otro día supe de un movimiento social aparecido en Nueva York hace algunos años denominado “freegan”, que ha despertado enormemente mi curiosidad. Se trata de una filosofía de vida anti-consumo que está en contra del derroche escandaloso que se produce en las sociedades occidentales y en contra de participar y contribuir al actual sistema capitalista basado en el hiper-consumismo.

La palabra freegan deriva de "free" (libre) y "vegan" (vegano). Sin embargo no todos los “freegan” son veganos (clase de vegetarianos), sino que hay gente de todo tipo (estudiantes, profesionales, militantes anti-consumo, ecologistas, etc.) que comparten una misma ideología, aunque con grados de compromiso distintos.

En la página web del movimiento, que está en varios idiomas, incluido el español, explican ampliamente en qué consiste su filosofía.

Lo que más llama la atención de la estrategia de los freegan es su sistema de recolección urbana, que consiste en rebuscar en la basura de todo tipo de establecimientos (mayoristas, hoteles, residencias, escuelas, oficinas, etc.), sistema mediante el cual son capaces de obtener comida, bebidas, libros, revistas, periódicos, videos, artículos de cocina, electrodomésticos, música, alfombras, instrumentos musicales, ropa, patines, muebles, juguetes, bicicletas, etc,, es decir, cualquier tipo de bien de consumo. Pero no lo hacen por una necesidad económica, porque sean pobres, sino por propio convencimiento de acuerdo con su filosofía de vida.

Precisamente hace unos meses, vi un reportaje de Callejeros de la cadena Cuatro titulado “Comida basura” que abordaba el tema de “los rebuscadores” en muchas ciudades españolas, que son gente que rebuscan en los contenedores de basura de supermercados, detrás de los cubos o montones de cajas de los mercadillos, etc. En su mayoría son familias o ancianos con falta de recursos que hacen esto por necesidad, no por convencimiento ideológico o por indignación con el actual sistema de despilfarro. Esta gente no serían “freegan”, sino pobres, que aprovechan la basura de las ciudades para subsistir.

Según un estudio de la Universidad de Arizona del 2004 casi la mitad de la producción agrícola americana acaba en la basura sin ser consumida. La actual cultura capitalista y el crecimiento económico de las sociedades desarrolladas se basa precisamente en el consumo cada vez mayor de los individuos, que constantemente somos bombardeados con mensajes publicitarios que nos incitan a comprar más, a reemplazar los bienes que ya tenemos, aunque aún sean útiles, por otros más nuevos, porque esto incrementa las ventas y así se sustenta el sistema. Esto también genera una gran cantidad de desechos, aún con vida útil, insisto, que hace que mucha gente pueda ser alimentada y mantenida con la basura de las sociedades opulentas.

Existe otro interesante reportaje del País que trata el fenómeno “freegan” bajo el título de “El club de los comedores de basura”, que os recomiendo que leáis.

Desde luego que la mejor forma de luchar contra el sistema capitalista en no consumiendo o reduciendo nuestro consumo, que es lo que hacen los freegan, que argumentan que además de contribuir a las sostenibilidad del planeta, reducen su nivel de gasto, con lo cual también reducen su necesidad de mayores ingresos, con lo que pueden trabajar menos tiempo o no depender tanto del trabajo asalariado, mejorando su calidad de vida. Pues ya lo dice un famoso dicho: “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.

Quizás todos debiéramos adoptar un poco la filosofía “freegan”. ¿Por qué deshacerte de la tele o la nevera que aún funciona porque quieres otra último modelo o que combina mejor con tus muebles nuevos? ¿Por qué cuando vamos al super compramos cosas que luego ni nos recordamos que tenemos en nuestra despensa y pasa que nos caducan? ¿Es necesario cada temporada renovar todo nuestro armario de ropa y deshacernos de la que ya tenemos? Al menos no la tiremos, démosla a quien puede aprovecharla. ¿Sabemos pasar nuestro tiempo de ocio sin consumir o gastar? Siempre estamos soñando con comprar tal cosa o tal otra… consumir, consumir, es lo que nos inculcan desde que nacemos. Y creemos que somos más felices cuantas más cosas podemos adquirir. ¿Es posible otro modelo económico que no se sustente en el crecimiento continuo e insostenible del consumo?

3 comentarios:

Xocas dijo...

Buena reflexión, ahora que estaba yo en eso de no marcarla.
Muchas veces, cuando se nos pregunta por nuestra necesidades básicas pensamos en la alimentación, la vivienda y eso. En realidad son muchas más. Cientos de cientos de cientos.
¿Quién prescindiría del desodorante? ¿Del dentífrico? ¿Del papel higiénico? ¿Del peine?
Y sólo hablamos de higiene...
Nos hemos complicado la vida demasiado para estar "bien".

Xocas / Sietesoles

Curconet dijo...

Totalmente de acuerdo Xocas/Sietesoles. Nos hemos complicado demasiado la vida... la sociedad de consumo nos ha creado muchas necesidades sin las que no podemos o creemos no poder vivir...
Gracias por tu comentario :D
Encantada de tenerte por aquí.

Anónimo dijo...

Muy buenos argumentos pero como podemos inculcarlos en la sociedad en la que vivimos?, sin ir más lejos, que hace la gente cuando un domingo abren todos los centros comerciales? se van de paseo con sus hijos a un centro comercial en vez de ir a un parque, o a la montaña a pasar el día, que provoca? un desenfreno de información que los niños al igual que sus padres no se pueden resistir...

Es preciso pensar un poco antes de comprar algo que realmente es necesario y verle la utilidad y tratar de ser más felices con menos de lo que la actual sociedad nos ofrece.

Un abrazo, Jaime

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